Durante el mes de enero, dentro de nuestro Proyecto Erasmus+, el alumnado y profesorado de 6º nos ha dirigido para trabajar una emoción compleja pero muy importante: la envidia.
A través de una bonita metáfora, hemos aprendido que la envidia a veces actúa como el lastre del globo aerostático de nuestros sueños y emociones. Si pesa demasiado, no nos deja avanzar ni volar. Por eso, hemos reflexionado juntos sobre una pregunta clave:
¿Qué nos da envidia de nuestros amigos, compañeros y familiares?
Cada alumno y alumna ha escrito aquello que le genera envidia en pequeños papelitos, que después hemos doblado y guardado en los sacos del lastre del globo. De esta forma, hemos reconocido la emoción, la hemos hecho visible y hemos entendido que todos, en algún momento, sentimos lo mismo.
El siguiente paso ha sido el más importante: pensar cómo transformar esa envidia en algo positivo. Entre todos, hemos buscado alternativas que nos ayuden a mejorar y a superarnos, en lugar de quedarnos atrapados en ese sentimiento.
Algunos ejemplos han sido:
- Me da envidia lo bien que juega mi amigo al fútbol → Tengo que entrenar más para llegar a ser tan bueno como él.
- Me da envidia que siempre saca buenas notas → Tengo que estudiar más y estar más atento en clase.
- Me da envidia el estuche de mi compañero → Tengo que ahorrar dinero para poder comprarme uno.
Con esta actividad hemos aprendido que la envidia no tiene por qué frenarnos: si sabemos gestionarla, puede convertirse en motivación, esfuerzo y superación personal.
Un paso más en nuestro Proyecto Erasmus+, aprendiendo a comprender nuestras emociones y a construir un camino más positivo juntos.



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